Recogemos opiniones de personas que adquirieron piezas en ferias federales, encargaron trabajos a cooperativas o siguen el trabajo de talleres del Noroeste y Cuyo. Son comentarios concretos sobre el trato, los tiempos de entrega y la calidad de la cerámica y el diseño de autor.
Silvia Gomez Perez, dueña de un local en Tafí Viejo, pidió doce juegos de tazas y platos a una cooperativa de Cuyo. Le llegaron en cinco semanas, bien embalados y con el esmalte parejo. Valora que el diseño se adaptara a su carta sin perder el acabado artesanal.
Manuel Sanchez Rivera conoció el trabajo de un alfarero en una feria federal y luego le encargó dos cántaros para su casa. Destaca la explicación sobre el tipo de arcilla y la cocción, y que el precio final coincidiera con lo pactado por teléfono.
Andrea Hernandez Alvarez recibió una fuente con una grieta fina en el borde. Avisó por correo y el taller le envió una pieza nueva en diez días, sin pedirle fotos ni justificativos. La reposición llegó con mejor terminación que la original.
Pablo Torres Romero coordinó la compra de veinte juegos de mates para una oficina pública. Valora que la cooperativa enviara una muestra previa, facturara en tiempo y forma, y entregara todo en una sola remesa desde San Juan.